Bitácora cinco: el menjunje 2 de 2

—————ACLARACIÓN—————

Divido la bitácora en dos partes porque como pasó tanto desde la última vez que escribí se me hace muy largo para poner todo en una sola entrada.

Con todo lo anterior ya dicho, pasamos un poco a mi vida cotidiana.

El 7 de Noviembre fue el cumpleaños de mi hermano Ramiro e hice skype con una gran parte de mi familia que se había juntado en mi casa para festejar. Obviamente me dejó re triste porque los extrañé un montón y porque me hizo sentir re de afuera en esta casa alemana. Desde ahí venía medio pateando las ganas ganas de llorar y la pachuchez (la RAE define “pachuchez” como la mezcla de los sentimientos soledad/tristeza/bajón más las ganas de quedarse en la cama, tapado y mirando películas con ganas de llorar pero sin saber por qué) y cada vez sintiendo más que no estaba encajando. Precisamente el estar así me puso “sensible” y me empezaron a molestar o a poner mal muchas cosas que no deberían porque son costumbres culturales o reglas familiares por ejemplo. Todo eso sumado me agotó, sin contar la lucha con el idioma que eso ya era bastante jajaja

En fin, no se preocupen, todo eso que me pasó es normal y tiene un nombre. Se denomina homesickness y básicamente es cuando estás lejos de tu hogar y te da una mini-crisis y extrañas todo, no te gusta más el lugar donde estás y te querés volver a tu casa. Muy común entre los primeros tres meses de los estudiantes de intercambio. Los expertos dicen que la peor parte es en Navidad y Año Nuevo y que para Enero todo se pone tan sarpado que no entendés como antes no te gustaba.

El desenlace de esta historia sucede cuando la genia de mi mamá anfitriona se pone la diez y se acerca a hablarme porque me ve triste. Me recuerda que Alemania no es Argentina y que lo que en mi casa era normal (como estar bailando o a los abrazos todo el día) acá no lo es y lo que en mi casa no pasaba tan seguido (como irse a la habitación a hacer tus cosas para tener “tiempo a solas”) acá son cosas que están bien y que a esta altura, todos en la casa necesitan. Eso no significa que estén enojados, eso no significa que no quieran hablarse entre ellos o conmigo, solo es así. También me dijo que están muy contentos de que yo esté acá y que les sorprende lo rápido que estoy aprendiendo y que siempre que me pase algo puedo hablarlo con confianza, que ellos necesitan saber que me pasa. Para ese punto yo ya estaba llorando, más que nada por liberar todo lo que venía pateando.

Pero lo cierto es que después de eso todo va viento en popa otra vez. Yo me siento mucho mejor y gracias a eso las cosas me están saliendo bien otra vez.

Se acuerdan que me habían ofrecido ser asistente de cátedra en la clase de español? (que no es la misma que la mía así que desde ya esta bueno porque conozco más gente) Empecé hace poco y me parece una idea genial. Los chicos aprenden hace muy poco así que hablan bastante en alemán y ahí es donde yo aprovecho.

También le tomé cariño a la profesora (una cubana divina que vive hace 20 años acá) me tiro un par de tips y hasta me dió una mano para entender bien como funciona el transporte público (que como verán, no es tan fácil como parece).

Esta misma profesora da las clases de DaZ en varios cursos (DaZ es el curso de alemán para los refugiados de las guerras que viven momentáneamente en Alemania ((más adelante hago una entrada aparte explicando está situación porque me parece super interesante))) y me pasó una foto de sus horarios y me dijo que me fije si me podía sumar a alguna clase. La idea me pareció genial, y me cayó como de regalo: yo ya estaba buscando institutos de alemán para aprender fuera de la escuela. Así que hice mis cuentas, hablé y pedí permiso a los profesores correspondientes y desde la semana pasada me sumé a un grupo de DaZ nivel A2. Esa es otra experiencia increíble: el curso está compuesto por pibes y pibas en un rango de edad entre 10 y 17 años que vienen de Arabia Saudita, Persia, Turquía, Siria, Pakistán, Iran, Albania, Grecia e Israel. Y dentro del aula parece como si fuera otro país completamente diferente. Por supuesto, todos estos chicos y chicas tienen oooootras costumbres y conceptos de la vida, muy diferentes a los de la gente de Alemania y eso se nota mucho más cuando están todos juntos de vuelta en un salón de clases. Yo lo pienso desde mi lugar: estando sola en un curso rodeada de alemanes siempre mi instinto de supervivencia me va a obligar a mimetizarme lo más posible con los demás, pero una vez que me junto con gente de mi país o de América Latina en general (convengamos que somos todos bastante parecidos) se me va el cuidado a la mierda y empiezo a “ser yo misma” otra vez. Esto mismo le pasa a todos ellos. 

Así que ahí estaba yo, en mi primer día en esa clase, donde todos me miraban y hablaban de mí en arabe, farsí, turco y vaya a saber uno cuantos idiomas más pero nadie me dirijía la palabra directamente. Debo confesar que después del cuarto pibe que entró al aula, me quedó mirando y corrió a cuchichear con otro a ver quién mierda era yo me dió un poquito de miedo que no les guste la idea de tenerme ahí. Eso se incrementó cuando la profesora pidió que todos nos sentemos y hagamos silencio y una piba se paró al lado de mi silla con cara de orto. Yo, lennnnnnnnnta, no entendí y la profesora me tuvo que pedir que me cambie porque ese era el lugar de esta chica. casimemoríx2. La profe también se avivó de que iba a ser necesario dedicar al menos 15 minutos antes de empezar para que mis nuevos compañeros me pregunten todo lo que me tuvieran que preguntar porque iba a ser imposible trabajar sino, ya que nadie estaba dando bola. Cualquiera pensaría que tanta atención está buena, yo les aseguro que no jajajaja. Me preguntaron de todo, desde mi nombre hasta por qué tengo el pelo blanco, pasando por de donde vengo y si ya hablo alemán. Afortunadamente, todas mis preocupaciones fueron en vano porque al final de la hora yo ya era una más. Me encanta este grupo, me encanta que sean indisciplinados y que los profesores (acostumbrados a los alemanes que siempre trabajan en silencio) no sepan muy bien como reaccionar a eso. Un poco encuentro ahí muchas cosas que me hacen falta como el quilombo y los abrazos (en dos clases en las que estuve recibí más abrazos de ellos que de alemanes desde que llegué al país). Así que si, este sería mi nuevo lugar favorito ❤

Hablando del idioma, ya sé imaginarán pero yo lo quiero decir igual, oficialmente estoy hablando puramente alemán con todo el mundo, a excepción de algunas palabras en inglés que me socorren en momentos de apuro. *hace una pausa porque los aplausos los público no la dejan seguir* si, gracias, ya sé. No lloren, #BastaChicos.

En mi escuela es época de exámenes y no puedo creer como hace un mes había dicho que no los iba a escribir porque no tenía sentido si no entiendo nada y hace dos días escribí mi exámen número 6.
Sentí que no estaba bueno decir “no lo voy a hacer porque no puedo” cuando tranquilamente podía tratar y ver que soy capaz de hacer a esta altura siendo que igualmente no me van a calificar. Así que me acerqué uno por uno a los profesores a ver que podíamos hacer porque es más que obvio que no estoy en condiciones de escribir el mismo exámen que el resto de mis compañeros. A todos los profesores les gustó tanto que me anime que las respuestas no tardaron en llegar: el de historia me dió todo el fin de semana para resolver, la de inglés me consiguió un texto en español para traducir, la de alemán me trajo un discurso escrito mucho más sencillo y así con cada uno. También en materias en las que no estoy siguendo la clase (como francés o matemática) me dijeron que está bien si no escribo la prueba por obvias razones.

Hasta acá todo en orden, ni siquiera me ponía nerviosa por los exámenes porque sabía que eran cosas que iba a ser capaz de hacer. El verdadero pánico fue cuando el profesor de filosofía muy famoso en la escuela por ser muy estricto se acercó en una de las clases y me dijo que como estaba escribiendo los exámenes, tengo que empezar a participar como todos los demás y escribir algo y leerlo todas las clases. Ataque de pánico te sentí fuerte. 

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Yo

Era muy tarde para correr, ya todos me habían visto entrar al aula, no quedaba otra que sentarse y enfrentar-la-SITUACIÓN *CHAN CHAN CHAAANNN*. Nada, leí, interpreté y escribí algo, y después del debate general, el profesor me pidió que lea. Todos hicieron silencio, y a mi se me subió el corazón a la boca. Leí torpe y nerviosamente y al terminar el silencio se mantuvo durante tres eternos segundos durante los cuales me cagué a pedos mentalmente porque “seguro está todo para el orto, no se entendió nada y quedaste como una pelotuda”. Para peor fue el “ohhhhhhhhhh” masivo que vino después; si no me estaba queriendo morir para entonces, eso me dió ganas desintegrarme en ese mismo momento. Desesperada, expliqué lo que había querido decir en inglés y el profesor no tuvo mejor idea que hacer preguntas muy complicadas en alemán. Mientras buscaba en el diccionario que significaban las palabras super técnicas que estaba usando y un compañero me las soplaba en inglés, solo podía pensar en gracias Mabel por tanto, la verdad que te acabas de ir a la mierda”. 
Terminó la hora y para mi sorpresa, varios compañeros (incluyendo algunos que no me habían hablado directamente antes) se acercaron a lean bien porque me caí de culo felicitarme porque lo había hecho MUY bien y nadie se estaba esperando que ya hable tan bien alemán, sobretodo porque la clase de filosofía con este profesor en particular es muy difícil porque él es muy estricto y exigente y como pude experimentar en carne propia medio que no te deja pasar una. C
abe aclarar que fue la primera vez que leí algo en alemán para mis compañeros y que hasta entonces muchos de ellos no me habían escuchado decir nada en su idioma, por lo que es muy probable que hayan pensado que todavía no hablaba una palabra.

Nada, estoy muy orgullosa de eso.

 

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Y mi baile de la victoria no se hizo esperar 😉

Los voy dejando, siempre gracias por darse una vuelta por acá.

Les adelanto que la otra sección se está escribiendo sola y que cuando salga la voy a presentar con fanfarrias y trompetas. 

Mucho amor y abrazos de gol,

Luna, ahora experta en sobrevivir situaciones de tensión.

 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ana María Oliva dice:

    Qué genia Lunaaaaaaaaaa bien por todo y vamos por más. Viste que siempre el método de contar lo que nos pasa es el mejor? Bien Luna Bien Luna!!

    Me gusta

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