Bitácora ocho: Seminario de medio año!

Y así como llegó el día de hacer las valijas y tomarme ese avión que me trajó hasta acá, del otro lado del planeta. Así como llegó el día de tomarme el tren hasta mi familia anfitriona. Y así como llegó el primer día de escuela, o el día donde visité Hamburgo por primera vez, o el día que usé el tranporte público sola y no me perdí. O el día que pude hablar alemán el día entero sin tener que consultar el diccionario. Con la misma rapidez con la que todas estas cosas llegaron, pasaron y se terminaron llegó también la mitad de mi año de intercambio! 

SIIIIIII.gif
Esto podría ser un grito de emoción o de pánico, según como se mire…

Claro, yo estaba toda chocha y celebrando hasta que me llego el mail de YFU con la fecha para mi SEMINARIO-DE-MEDIO-AÑO *CHAN CHAN CHANNNNNNNNNNNNNNNNNN*
Ahí había que verme! Me cayó la ficha de que YA ESTOY EN LA MITAD DEL AÑO Y ME QUEDAN CINCO MESES NOMÁS NOSÉSIMEENTENDE MABEL

Así que nada, fui una mezcla de emoción y bajón durante las dos semanas que me separaron de la tan ansiada/odiada fecha del seminario de medio año.
Antes de seguir contando les doy un poco de contexto:
Como ya dije, soy una estudiante becada por la organización de intercambios estudiantiles YFU (Youth For Understanding). Esta organización no solo hace posible experiencias así de grosas como la mía sino que también durante el año se encarga de organizar encuentros obligatorios u opcionales para que los estudiantes nos podamos encontrar entre nosotros.
La única reunión a la que no se podía decir “na, no tengo ganas” es al SEMINARIO-DE-MEDIO-AÑO perdón, pero la idea del blog es que sepan como siento y la verdad es que cada vez que pienso en el seminario en mi cabeza suena música de suspenso. Y ya que no puedo reproducir eso en el blog, no me queda otra que escribirlo así. Ya saben, ustedes también lo leen con suspenso 😉 
La función de este seminario es que los estudiantes nos juntemos a medio año para hacer todos juntos una mirada retrospectiva a lo que hasta ahora hemos vivido, analizar cuánto aprendimos, de que nos sentimos orgullosos, todas las cosas nuevas en nuestras vidas y las cosas que queremos mantener en los cinco meses que nos quedan; pero también ver qué pudimos haber hecho mejor, a que hace falta que le pongamos más pilas y que cosas no están buenas que sigamos haciendo.
También se habla sobre la familia, la escuela y los amigos. Y en general sobre como nos estamos sintiendo, ver que cosas tenemos en común con otros estudiantes y para que podamos aclarar todas las dudas que podamos tener.
Como somos TANTOS estudiantes y no nos pueden meter a todos en un mismo lugar, se hacen varios seminarios, en diferentes fechas y ciudades. Y cada uno además de los temas fundamentales que les comenté arriba, tiene un tema extra. Estos temas tienen que ver con política, diseño, historia, música, arte, deportes, medios de comunicación, extranjeros y demás.

Muy bien! Así fue como pasaron las dos eternas semanas que me separaban hasta el día donde me tocó hacer otra vez la valija (ya me estoy convirtiendo en una profesional). Me levanté tarde en un día de escuela, así que cuando bajé solo estaban mi mamá y uno de mis hermanos (que tenía vacaciones) en casa. Desayunamos y me llevaron hasta una ciudad vecina desde donde salía mi tren.
Después de un “chau” y un “pasala lindo” me subí al tren, sintiéndo esa sensación en el pecho que siento cada vez que me encamino a un lugar nuevo. No sé bien como explicarlo, pero es una especie de adrenalina en el pecho que te dan ganas de salir corriendo y gritar y bailar, pero que te estruja el corazoncito a cada paso que das. Estoy segura de que toda persona que haya experimentado algún desafío en su vida, sabe a lo que me refiero.
Llegando a la estación de tren me esparaba Santiago, un amigo de Argentina que está haciendo su intercambio en Berlin y que se ofreció muy muy amablemente a llevarme desde la estación hasta el punto de encuentro con YFU porque yo nunnnca había estado en Berlin y esta ciudad es muy famosa entre estudiantes de intercambio por tener un sistema de transporte público muuuuy complicado.

Como teníamos dos horas de tiempo para llegar al punto de encuentro, Santi me invitó a dar una vuelta por la puerta de Brandenburgo y el Monumento a los judíos, que quedaban cerca de donde nosotros estábamos.

Yo andaba con el mate en la mochila y no podía dejar pasar la oportunidad de tomarme unos mates calentitos con un argentino en medio del frío. Así fue como nos pusimos a buscar una cafetería que me llene de agua caliente el termo. Nadie.
Ya me había resignado cuando en frente del Monumento a los judíos, encontramos una cafetería-restaurante con un cartel gigante que decía “curry-wurst” (que sería el choripan Alemán) y, ya sin esperanzas, entramos. No solo nos dieron el agua y nos atendieron hermoso sino que además estaban escuchando música latina

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Meta parlotear y tomar mate, seguimos tomando subterráneos hasta llegar al punto de encuentro.
Nos encontramos con un casota en la que se leía un cartel que decía “Seminario de medio año YFU MS2 Medios de comunicación y Berlinale” 

woohoo
Fuck yeah

Le entregué a Santi los últimos alfajores que me quedaban como muestra de agradecimiento por haber sido mi guía y, después de un fuerte abrazo, quedamos para volver a vernos alguna vez.

Me recibieron en la casa (esto me acaba de sonar a Gran Hermano QUÍTENMELO QUÍTENMELO) Ela y Phoung, dos coordinadoras (o como se presentaron ellas “teamers”), quiénes me tomaron los datos, me entregaron un pin con mi nombre y nacionalidad y me indicaron la sala común donde podía ir a esperar con los demás hasta que lleguen todos los estudiantes que faltaban. (Bien, no soy la última)
En la sala común me encontré dos grupos separados (solo porque estaban jugando juegos de mesa diferentes) con gente de lo más diversa, y en ese momento supe que se me venía una de las mejores semanas del intercambio.

No me costó más de tres minutos averiguar quiénes eran los latinos y fue primeramente con ellos a presentarme. No sé si esto pueda llegar a sonar un poco raro, pero en mi situación particular (que vengo de Argentina, un país donde la gente es generalmente simpática, abierta y cálida, viviendo hace tantos meses en Alemania, donde la gente es un poco más cerrada y, si bien es simpática, muchas veces no buscan entablar nuevas amistades y por eso no se abren tan rápido) me produce mucha alegría encontrarme con alguien de América Latina porque, aunque a veces parezca que somos todos re diferentes y que los brasileros no tienen nada que ver con los venezolanos y así, la verdad es que si tenemos MUCHO que ver unos con otros. Y la alegría es lo que más resalta.
En ese grupo había gente de Paraguay, Brasil, México y Ecuador
Creo que en 15 minutos nos pasámos toda la “información importante” y entonces proseguí a tratar de comunicarme con alguno de los demás.
Como había gente muy concentrada en sus juegos, traté de acercarme a los que estaban simplemente sentados mirando con cara de embole (una sabia decisión, lo sé) 
Así fue como conocí a Shay, una chica que viene de Corea y a Sonja y Susanna de Finlandia.
Se me dió una situación medio incómoda cuando yo, inocentemente, le pregunté a Shay de cuál de las Coreas venía, si Norte o Sur. Yo sabía que una de las dos Coreas está aislada del mundo pero no recordaba exactamente cuál; y nada, una en el momento no piensa demasiado las cosas, ¿no? jajaja
Shay me respodió en un tono medio irónico que venía de Corea del Norte y las demás se rieron. Yo no entendí porque leeeeennnntttaaaaa Y Sonja me dijo entonces algo como: “¿No sabés que la gente de Corea del Norte no puede salir de ahí? es obvio que viene de Corea del Sur”
Si bien me schockeó un poco la intensidad de la respuesta, no pude hacer otra cosa que seguir preguntando. Total, si ya estamos en el baile vamos a seguir bailando queno?
Así aprendí que en la época de los cincuentas hubo en Corea (que a pesar de las diferencias políticas entre el norte y el sur, seguía siendo un solo país en ese entonces) una guerra en la cual la parte norte de Corea fue apoyada por la Unión Soviética y la parte sur por los Estados Unidos; resultando entonces en la división del país en dos nuevas naciones.
Corea del Sur adoptó una forma de gobierno democrática, mientras que Corea del Norte, una comunista-socialista.
Según Shay, con el tiempo teóricamente ambas Coreas se “independizaron” de los respectivos países que las ayudaron durante la guerra, pero lo cierto es que al día de hoy muchos sudcoreanos están muy pendientes de los Estados Unidos y sueñan con vivir allá. La misma Shay hizo allí un año de intercambio.
Respecto a Norcorea, Shay lo definió como una dictadura. Me comentó que la gente no tiene idea de como es el mundo afuera. No hay internet y solo un canal de televisión, el nacional.
Entendí por qué había usado ese tono irónico al principio, cuando me contó que ya que nunca se firmó ningún tratado de paz, los países siguen teniendo hoy en día enfrentamientos y conflictos.
Tras esta conversación, no pude hacer otra cosa que volver a reflexionar que grande y diverso es el mundo.

Un rato más tarde, todos los estudiantes habían llegado y los teamers nos avisaron que la cena estaba lista.
Luego de comer, nos llamaron a la sala grande para darnos la bienvenida.
Hicimos una ronda con sillas, donde la verdad es que no entrábamos todos, para poder vernos las caras.
Los teamers se presentaron cortito y nos contaron más o menos algo sobre ellos. Así nos enteramos que de los ocho, seis habían hecho su intercambio en América Latina: dos en Brasil, dos en Uruguay, una en México y una en Argentina. ¿Saben qué significa eso? ¡SI! ¡LES GUSTA EL MATE! Y no solo eso, sino que algunos tenían sus equipos de mate ahí y tomaban a lo largo del día. Yo me había desilusionado un poco cuando vi que no había ningún argentino para tomar mate (además el chico de Paraguay toma solo tereré) pero cuando ví al primero pasearse con el termo abajo del brazo, una sensación calentita me recorrió el pecho ❤

Como ya era relativamente tarde para salir afuera, este primer día nos dedicamos a conocernos, a hacer un par de juegos y a aclarar las reglas de convivencia. Así nos enteramos de dónde veníamos todos y quién es vecino de quién ahora en Alemania. El grupo estaba compuesto por gente de China, Japón, Corea del Sur, Indonesia, Finlandia, Georgia, Sudáfrica, Eslovaquia, Suiza, India, Serbia, México, Ecuador, Brasil, Paraguay, Alemania (algunos hermanos/as anfitriones que se habían sumado también) y yo de Argentina. Como ven un grupo reeeeeee diverso ❤
Después de los juegos, los teamers se fueron a preparar las cosas para el día siguiente a la oficina y, como era de esperarse, los latinos empezamos a poner música para bailar (estuvo también bueno que los teamers hayan estado en Latinoamérica porque ya sabían que esperar de nosotros, en general los alemanes nos tildan de “ruidosos”) Y después de un par de horas la masa se empezó a ir lentamente a dormir a las piezas.
A la mañana siguiente, luego de desayunar, nos dividieron en grupos para ir a diferentes salas a trabajar. La modalidad de trabajo fue siempre la siguiente: los teamers se ponían en equipos de a dos y llamaban a una cierta cantidad de pibes (cerca de ocho o nueve, si la memoria no me falla). Cada pareja de teamers tenía asignada una sala donde trabajar. Todos los equipos hacían la misma actividad en paralelo.
Cada día no solo rotábamos nosotros de equipo sino también los teamers se agrupaban diferente.
Por día teníamos aproximadamente dos talleres diferentes. Los temas que se trataron fueron:

  • Mirada retrospectiva sobre el año de intercambio hasta ahora. Cuánto y qué aprendimos, qué supimos resolver y qué podríamos haber hecho mejor, etc.
  • Adaptación. Quién se siente adaptado, quién no y por qué.
  • Introspección. Cómo nos sentimos, qué pensamientos/descubrimientos nos gustaría compartir, de qué nos sentimos orgullosos, de qué nos arrepentimos, etc,etc.
  • Conflictos de comunicación. Cómo nos sentimos comunicándonos en otro idioma, dificultades, fortalezas.
  • Familia anfritriona. Cariño, relación, convivencia, diferencias, etc.
  • Hermanos anfitriones. Como en el punto anterior pero un poco más específico por la cercanía de edades.
  • Escuela. Desempeño, desarrollo, integración, adaptación.
  • Amistades y tiempo libre. Hobbies.
  • Metas a futuro. Qué nos gustaría todavía alcanzar.

Además de estos talleres que se hacen si o si en cada uno de los seminarios, como ya conté, todavía teníamos la parte de nuestro tema extra, medios de comunicación y cine. 

Las actividades orientadas a este tema fueron geniales:

  • El primer día hicimos un Workshop de Stop-Motion con una especialista en el tema. Podíamos usar materiales de los más diversos o grabarnos a nosotros mismos. Salieron varios cortos re interesante, que lamentablemente no puedo mostrar porque WordPress no me permite subir videos, una pena :’c
  • El segundo día hicimos un rally por Berlín. Creo que a YFU le copan bastante los rallies porque, como conté en una de las primeras entradas, durante mi curso de alemán también hicimos uno. Me parece un método genial igual, parece un juego pero en realidad nos están obligando a aprender a manejarnos solos.
    Así que nos separamos en grupos de cinco, recibímos una lista de misiones, un boleto de metro grupal para todo el día y una manzana (que no debíamos comer) 

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    Como se ve en la última foto, cuando nos sentimos satisfechos con la cantidad de misiones, nos acercamos a la cafetería en la que nos habían dado agua caliente para el mate el primer día con el  mismo propósito pero como también hacía frío, todos acordamos mejor tomar algo calentito ahí.
    Nos quedamos charlando hasta que se nos hizo hora de reencontrarnos con el resto de grupos y los teamers.

  • Ese mismo día un par de horas más tarde, estábamos todos yendo al BERLINALE

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    YFU nos resolvió las entradas para ir a ver una película en la categoría “juveniles” (o sea a partir de catorce años) que trababa de unas protestas estudiantiles que hubo en Quebec, Canadá en 2012.
    Suena genial, ¿no? Lo cierto es que la película fue completamente extraña y para nada apta a partir de 14 años. De hecho, lo que al principio era una sala llena, al final tenía solo un poco menos de la mitad de asientos ocupados porque la gente se levantaba y se iba.
    A la salida del cine volvimos todos shockeados a la casa. Nos juntamos brevemente para charlar sobre lo que habíamos visto y, si bien creo que la gran mayoría estaba segura de que la película no le había gustado, solo dos chicas pudieron poner sus opiniones en palabras; los demás, además del shock, estábamos muy cansados del rally y las cabezas echaban humo.
    Los teamers nos contaron que esto los había agarrado por sorpresa (las películas en este festival solo pueden participar si son películas que nunca fueron vistan en ningún otro lado, así que ellos no tenían forma de saber de qué se trataba), que les parecía inaceptable que Berlinale hubiera calificado esa película en la categoría juvenil y que YFU iba a enviar una queja.

  • Al día siguiente nos llevaron al Reichstag o sea el Parlamento. Hicimos el tour por la cúpula del Parlamento. Una enorme cúpula de cristal, desde la que se puede ver una gran parte de Berlin. Antes pasamos por la Puerta de Brandenburgo ❤

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  • Ese mismo día había dos actividades para elegir: podíamos ir a un museo sobre historia de Berlin o a la sede de un diario para hablar con el jefe de redacción. Yo elejí (tras muchísimo pensar) el museo.
    Antes debíamos ir a comer, así que nos separámos y yo me fui, junto con un grupo bastante grande de gente, a un mismo local. Debíamos estar a cierta hora en el punto de encuentro, el problema fue que este local estaba tan lleno que estuvimos una hora reloj esperando solo a que nos atiendan. Como estábamos todos juntos nadie entró en pánico, total no podían abandonar a 20 estudiantes, ¿no? jaja ja ja… que equivocados que estuvimos…  
    Lo cierto es que tuvimos que pedir todo para llevar y corrimos al punto de encuentro, en el que nos esperaban solo la mitad de los teamers. Nos explicaron que la gente del museo nos había dado un horario para ir, y que los teamers se tuvieron que ir para llegar a tiempo con los chicos que estaban ahí, que eran 6. ¡Una pena!
    Todos los demás nos fuimos, entonces, a la redacción de Der Freitag un períodico que se autodefine de izquierda y que trabaja en conjunto con The Guardian, diario muy famoso en Inglaterra. Estuvo realmente muy interesante, no me arrepiento de haberme perdido el museo. (tomé muchas notas sobre esta entrevista, quizás escribo algo sobre eso alguna vez)

  • Nos dieron después tiempo libre para pasear y hacer compras. Momento MAIAMEEEEEE
  • Hasta la noche, cuando nos encontramos de vuelta para ir a un karaoke. Mi equipo se tomó el subterráneo en la dirección equivocada y nos dimos cuenta cuando ya estábamos 4 paradas más lejos. Tuvimos que bajar y tomar el metro en la otra dirección (que raro Luna, haciendo macanas en el tren). Por supuesto, llegamos tarde por segunda vez en el día. Uno de los teamers me llamó 15 minutos después del horario acordado para decir que éramos las únicas que faltaban y para preguntar dónde estábamos. Después de que le expliqué lo que nos había pasado, me soltó una frase que me hizo tanta gracia que me va a quedar dando vueltas en la cabeza bastante tiempo: “hoy nada de puntualidad alemana pero pura puntualidad latina, ¿no?”
    Nada, por fin llegámos al karaoke y la pasamos genial. Hubo un incidente con un chico que rompió una de las reglas de convivencia y, luego de un poco de tensión, lo llevaron a la casa de vuelta.
    Los demás nos quedamos cantando y, una hora y media más tarde volvíamos a casa.
    Nos quedamos bailando, jugando juegos, viendo una peli o simplemente charlando hasta tarde (leáse hasta que los teamers nos mandaron a dormir por ruidosos)
  • Hubo también unas clases de yoga matutinas opcionales a cargo de una de las teamers que estuvieron bastante interesantes.
  • El anteúltimo día, los teamers nos entregaron un quiz en el que había datos sobre ellos mezclados y nosotros teníamos que adivinar sobre quién en específico eran. Ahí entendimos porqué no habían querido decirnos cosas como sus edades o apellidos durante el seminario. Había datos de lo más aleatorios, cosas como “¿quién tuvo que pasar la noche en un establo de caballos?” o “¿quién fue golpeado por un rayo durante su año de intercambio?”
    Lo más sorprendente fue cuando empezaron a decir sus edades. Lo cierto es que todos habíamos pensado que ellos eran MUCHO más grandes que nosotros, pero la gran mayoría tenía solo un par más de años. Algunos tenían nuestra edad.
  • También nos encomendaron planear nosotros un par de actividades para esa noche, ya que era la última.
    Decidimos hacer un quiz como el que ellos nos habían hecho a nosotros. Lo genial fue que, al igual que nosotros, los teamers tampoco adivinaron casi ninguna de las preguntas.
    Jugamos y bailamos muchísimo. Hicimos un juego que me encantó: se trataba de una hoja con un total de 35 misiones, que debíamos completar en 35 minutos, siendo nosotros 35 estudiantes. Nos dijeron como consejo que solo lo íbamos a conseguir si trabajábamos en equipo. Ganamos con un poco de ayuda de un teamer que se “olvidó” repentinamente cómo se contaba de diez hacia atrás ¡menos mal!

 

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El dedo del teamer deja ver la emoción reinante ❤

 

Después de todo lo que ya conté (ahora me entra la duda de si, a pesar de todo lo que dejé afuera, igual no estaré contado mucho jajaja) solo puedo decir que el Seminario de medio año: Medios y Berlinale fue una de las cosas más lindas del intercambio. Aprendí muchísimo, conocí gente maravillosa y se me abrieron mil puertas y ventanas; no solo en la vida como oportunidades sino también en la mente, y eso es lo que más se agradece.
¡Gracias teamers por ser voluntarios! ¡Gracias YFU por hacer estas experiencias posibles! ¡Gracias a ustedes por pasar a leerme!


Les dejo un beso a todos y todas,

Luna, queriendo volver a empezar a vivir todo desde el principio.

*bonus*
AHHH las fotos que no pude meter en ningún lado porque no me acuerdo cuando las sacamos:

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