Bitácora nueve: Carnaval!

Una de las cosas que siempre quise hacer, desde que me enteré que existe, es ir al Carnaval de Colonia.

Para los que no sepan lo que es, Carnaval es una de las fiestas culturales más importantes de Alemania. Es la celebración del final del invierno y mucha gente lo considera como la “quinta estación” del año. Oficialmente empieza el 11 de Noviembre a las 11:11 hs, pero la fiesta que todos esperamos se da recién en febrero, cuando la temporada llega a su final. Los festejos duran siete días. A continuación, les cuento un poco sobre los más importantes.
Todo comienza el jueves (este año fue el jueves 23 de febrero) en alemán llamado

  • Weiberfastnacht: se trata de un día en el que las mujeres toman el control, ellas se disfrazan y se reúnen en la municipalidad, donde el alcalde les entrega la llave de la ciudad. Después, recorren las calles cantando y bailando con tijeras; buscando hombres a los que les cortan las corbatas, quitándoles su poder en una forma simbólica.
    Este día es un día femenino, un día de lucha, de rebeldía, de emancipación y de revelación pero sobretodo de fiesta.
    Tanto hombres como mujeres disfrutan esta fiesta. Después de todo, el daño se arregla con un beso.

    El pase de diapositivas requiere JavaScript.

     

  • Rosenmontag: El lunes de las rosas es el día más importante de Carnaval. El desfile oficial por fin llega, con miles de carrozas y grupos. Las carrozas pueden ser sobre cualquier temática, a mí me gustaron mucho las que se mofaban con ironía de situaciones o personajes políticos, por ejemplo. Cada carroza arroja caramelos a la gente y reparten rosas. Si querés ganar caramelos, tenés que usar la palabra mágica Kamelle, que significa precisamete “caramelos” en el dialecto de Colonia
    Ya que no puedo subir mis videos desde acá, les dejo un link de un video que encontré por ahí que muestra un poco el desfile del lunes en Colonia (el que graba habla en alemán pero no se preocupen que no cuenta mucho más que lo que ya les vengo contando yo)

  • Aschermittwoch: el miércoles de las cenizas. Es el día donde termina todo. La gente deja los disfraces en casa pero sale igual a tratar de calmar la resaca comiendo el tradicional plato de pescado en algún restaurante o bar en la ciudad.

Ahora que ya saben más o menos de que se trata, ¡imagínen mi emoción al enterarme que los días en los que Carnaval se celebraba, mi escuela no tenía clases!

No tardé en ponerme en contacto con Hannah, (una amiga nacida en Alemania pero criada en Argentina y que ahora vive en el sur de Alemania) porque sabía que ella también tenía interés en ir.
No nos costó nada empezar a organizar todo: yo iba a ir hasta su ciudad para encontrarme con ella y su familia (para visitarlos y conocer un poco la ciudad) y luego viajaríamos desde allí a Colonia.

Y así fue como el viernes 24 de Febrero, salí de la escuela corriendo a recoger mi mochila y subirme al tren o a los trenes para ser más precisa, que luego de siete horas me dejaron en Friburgo de Brisgovia, sin duda mi ciudad favorita.
Allí me esperaban Simón y Victor, hermano y papá de Hannah, quiénes me dieron un pequeño tour por esta ciudad, que en la noche se veía increíble.

Si bien yo creí que esperar a que Hannah salíese del trabajo iba a ser re difícil, la verdad es que en compañía de Victor y Simón, hablando español de nuevo, se pasó bastante rápido.
Victor viene de Venezuela pero vive en Alemania hace muchísimos años y es el único al que yo no había conocido en Argentina. Con él me quedé charlando y comiendo arepas hasta que la susodicha llegó. No solo me encantó escuchar el punto de vista sobre Alemania desde una persona latinoamericana que vive hace tantos años acá, sino que también pude aprender mucho sobre Venezuela en sí.

WhatsApp Image 2017-04-08 at 13.29.01
No se sabe si estábamos más felices por reencontrarnos o por poder tomar mate/fernet como se hace en casa

La familia Pacheco vive en un departamento muy muy lindo en la periferia del centro de Friburgo. Y para ir y venir desde ahí al centro de la ciudad hay que cruzar un puente y un parque hermoso con un lago lleno de patos. Este parque fue lo primero que vi, cuando salimos el sábado en la mañana a recorrer la ciudad. Creo que ahí supe que esa ciudad se había ganado un lugar en mi cajita de momentos mágicos.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El sábado fue perfecto: el clima fue excelente, calentito y soleado. Hicimos un tour por los lugares favoritos de los Pacheco y a cada paso que dí, me enamoré más y más de la ciudad. Sumado a toda la información y anécdotas que Victor supo contar, fue un día muy muy bello.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Algo que me sorprendió mucho fue que en Friburgo también era Carnaval.
Resulta que la época de Caraval es igual en todo el país, y en el sur se festeja bastante similar a Colonia solo que sin tanta locura. La diferencia es que en el Carnaval del sur las brujas y los demonios son los protagonistas: hay grupos que se disfrazan todos iguales con un mismo motivo y se dedican a hacer travesuras hasta altas horas de la noche.
Tomen mi consejo porque yo lo aprendí a la fuerza: por más que la bruja se vea simpática, si te acercas demasiado ¡podés terminar arrepintiéndote! sobretodo cuanto están riendo.
Las carrozas y los colores tampoco faltaron

WhatsApp Image 2017-04-08 at 13.33.09 (1)

Lo cierto es que nos recorrimos prácticamente cada rinconcito de la ciudad, tomamos helado, vimos artistas callejeros, comimos crepes, y fuimos felices.Y todo esto antes de la hora de la cena. (ese timing papáhhhh) 
Volvimos al departamento para cenar comida casera hecha por Victor,con mucho gusto a casa y a amor, miramos una peli y salimos de vuelta.
Resulta que esa noche tocaba el hermanastro de los chicos con su ensamble de tango en una milonga (la milongas son MUY populares en Alemania, así como también las clases de tango y demás ritmos de pareja) y era la última fecha de su gira antes de que se vuelvan a Argentina, así que nos fuimos para allá a verlos.
Estuvo buenísimo, fue una lástima que no pudimos bailar porque 1) no se podía pisar la pista con nada que no sean zapatos de baile y 2) nosotros no teníamos ganas de realmente pararnos y demostrar que no teníamos idea de como bailar tango, siendo los únicos argentinos ahí (hice una nota mental por 235° vez para ir a clases de tango).

Al otro día nos levantamos “temprano” para hacer los bolsos, y una vez listos nos dirigimos al “mejor lugar para comer brunch de Friburgo” según los chicos, y comimos como chanchos. Despúes seguimos de largo hasta la estación de tren para embarcar ¡rumbo a Colonia!

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Una vez en el tren nos esperaban unas 4 horas de viaje hasta la tierra prometida o algo así. 
Al llegar a Colonia, abandonamos los planes de irnos directamente a casa al ver todo el quilombo que era la ciudad. Metímos los bolsos en un casillero en la estación de tren y nos dedicamos a pasear por la ciudad durante la noche. Todo era una fiesta, se mire para donde se mire.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.


Cuando ya se hizo más tarde Hannah y yo nos encontramos con mi amigo Diego (un ecuatoriano que conocí en mi seminario en Berlin), que también había viajado a Carnaval con sus amigos y nos fuimos a bailar todos juntos.
Más tarde tomamos un tren hasta casa para dormir profundo aunque no largo.
A la mañana siguiente nos levantamos temprano para poder ducharnos, disfrazarnos y no perdernos el desfile.
Colonia seguía siendo un mar de gente, con una variedad de disfraces impresionante. ¡Viva Colonia! ¡Viva Carnaval!
Volvímos a encontrarnos con Diego y los demás estudiantes de intercambio y nos dedicamos a recorrer la ciudad, recolectando caramelos al grito de “KAMELLE”.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El lunes en carnaval como ya dije al ser el día más importante, es cuando la ciudad más llena de gente está. Por eso mismo todos los locales cierran y mucha calles son cerradas con barreras para que la gente (leáse “borrachos que tiene ganas de romper cosas”) no pueda pasar. 
Este es un tema polémico respecto a Carnaval: generalmente, los alemanes son personas bastante reservadas, tranquilas y hasta tímidas (en comparación a los latinos por lo menos) pero por alguna razón, en Carnaval dejan salir todas esas ganas de quilombo y joda loca, que al haber estado acumuladas vayáse a saber cuánto tiempo, terminan bastante mal. Y hablo de peleas, vandalismo, robos y demás. Ni hablar de la cantidad de gente que termina en el hospital por excesos.
Por esto mismo, la postura de los alemanes sobre Carnaval se divide fuertemente en dos: los primeros son los que esperan todo el año esta fecha para salir a descontrolar, y los segundos los que se amargan por la hipocresía de los primeros, que se comportan “normal” durante todo el año para descontrolar a más no poder en una semana. Estos últimos suelen, lógicamente, no disfrutar de las fiestas y los excesos.
Les dejo una foto que logré capturar en una de estas situaciones de “perdida de timidez” que les da a los alemanes. Perdón que salió tan movida, no les podía pedir que posen jajaja

WhatsApp Image 2017-04-08 at 13.34.06
Un hombre se acerca a una mamá y a su beba con un bebote negro de juguete y le empieza a decir a la niña que el muñeco era ella misma. La madre primero rié, luego se incomoda. El hombre procede entonces a intentar conseguir su número de teléfono. La cara de la niña lo dice todo.

Esa noche nos fuimos a bailar todos juntos otra vez antes de tomar el tren a casa.
Todo venía bien hasta que nos dimos cuenta que ¡nos habíamos tomado el tren en la dirección equivocada! ¡Ay no!
Bajamos entonces en la siguiente estación (el aereopuerto de Dusseldorf) y tuvimos que esperar unos cuarenta minutos antes de vuelva a pasar un tren (era ya pasada media noche y los trenes seguían funcionando con normalidad solo en Colonia, en el resto de las ciudades pasaban cada una hora, con suerte). 
El comentario más acertado para sacarnos a todos el mal humor fue el de Victor cuando sugirió que, ya que estábamos sigamos viaje hasta el Carnaval de Brasil.

Al día siguiente tocó hacer los bolsos de nuevo. En Colonia los volvimos a dejar en los casilleros de la estación y dimos la última vuelta por la ciudad, que ya no parecía la misma: los disfraces habían sido cambiados por ropa normal, las caras pintadas por ojeras y las sonrisas por mal humor producto de la resaca. Los locales estaban de nuevo abiertos y ofrecían los tradicionales platos de pescado-anti-resaca, las barreras habían desaparecido junto con toda la basura.
Sin embargo (y a pesar de que se había nublado) la ciudad se podía apreciar ahora mejor. 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Llegó finalmente la hora de despedirse. Después de muchos abrazos y promesas de volvernos a ver dije “chau” y me subí a mi tren rumbo a casa, pensando ya en toda la tarea que iba a tener que hacer cuando llegase.

En fin, Carnaval fue una locura pero me encantó. Era una cara de Alemania que jamás me hubiera imaginado posible a un nivel tan masivo, ¡bien ahí Alemania!

Nuevamente, gracias por leerme, me hace muy feliz (sobretodo cuando me dejan comentarios 😉 😉 )

Me despido pero hasta prontito nomás porque tengo muchas ganas de contarles todo lo que estuve haciendo este tiempo.

Luna, quién promete volver a Carnaval alguna vez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s